DE CAMINO

Lucas 9,46-50

El Evangelio nos ha presentado una curiosa discusión y una prohibición; “se suscitó entre los discípulos una discusión quién sería el más importante”, y, al final, se añade la prohibición a uno “que no era del grupo” y que había expulsaba demonios en nombre de Jesús.

San Lucas, hoy, afirma que Jesús adivinó sus pensamientos; según san Mateo, son los discípulos quienes preguntan al Señor quién es el más importante en el reino.

De todas formas, la enseñanza es la misma: Cristo procede de manera gráfica, al estilo profético: coloca a un niño a su lado y dice: “El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros, es el más importante”.

El niño y el pequeño representan al humilde y al débil, al indefenso y al despreciado, cuyo valor social es nulo. Según Jesús ese es el más importante en la comunidad del Reino, y no los que tienen la responsabilidad y decisión, o los que sobresalen por sus cualidades.

, Ayer domingo en el evangelio de San Marcos también escuchábamos esta escena: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido porque no nada con nosotros”.

. Jesús ofrece una alternativa: mirar a los demás “como hermanos” que construyen el mismo reino que nosotros, ofrecer nuestros servicios, hacerse el último, no para huir de los trabajos, sino para servir mejor a todos los hermanos.

Así lo ha hecho Jesús y nos ha dado ejemplo. Así lo ha entendido y vivido San Vicente de Paúl, cuya fiesta celebramos hoy, que descubre en cada pobre un hermano.

Siguiendo la línea de servicio de Cristo, la comunidad de la Iglesia debemos ser servidores de su evangelio, pero no creernos propietarios; por eso no se debe impedir que lo utilicen los de fuera. Lo que importa es la difusión del Reino de Dios, pues la comunidad cristiana está al servicio del Reino de Dios y de los hombres y mujeres, cuyos problemas, gozos y esperanzas comparte.

Jesús comparte y abre su corazón aún a los de otros lugares. Hoy también nosotros hemos de estar dispuestos al encuentro, ya que en el hermano encontraremos a Jesús.

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