DE CAMINO

Juan 1,47-57

Hoy es la fiesta de los Santos Arcángeles. La protección y cuidado que Dios tiene de nosotros es manifestado en la Biblia, con frecuencia, a través de sus “enviados”, que es lo que significa la palabra “ángel”.

La Liturgia, en la lectura continuada que venimos haciendo del libro de Job y del evangelio de Lucas, hoy nos propone un paréntesis con esta celebración de los Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Los tres arcángeles que celebramos tienen nombres que nos indican una misión pero que, al mismo tiempo, nos manifiestan una característica de Dios.

San Miguel aparece varias veces en la Biblia como protector del pueblo elegido y en una lucha contra el demonio (Ap. 12,7) pero en el significado de su nombre viene a dejarnos muy en claro el primer acto que debe todo hombre tener en relación con Dios. Ningún bien material puede ni debe usurpar el lugar de Dios, ninguna ambición, ningún poder. Por eso San Miguel en su nombre nos recuerda: “¿Quién como Dios?”.

El arcángel Gabriel aparece varias veces también en la Sagrada Escritura como el enviado a anunciar buenas nuevas, desde el tiempo del profeta Daniel y, después, presentándose directamente a la Virgen María. La Buena Nueva nos recuerda que estamos en las manos de Dios y Gabriel significa “fortaleza de Dios”.

Rafael aparece en el libro de Tobías como acompañante, consejero y portador de salvación. Su nombre significa: “Medicina de Dios”, o bien “Dios ha sanado”.

Los Arcángeles, lejos de oscurecer la relación con Dios, nos vienen a manifestar esta relación tan estrecha que debemos tener con nuestro creador.

Dios a través de sus Arcángeles, se nos manifiesta cercano a cada uno de nosotros. En las dificultades, hemos de tener la certeza que “no hay nadie como Dios”. En los ambientes hostiles hemos de recordar que “Dios es nuestra fortaleza”. Y, en nuestro caminar, camino con debilidades y tropiezos, mantengamos la certeza que es Dios nuestra medicina y remedio, que es quien nos acompaña y alienta en el camino.

En nuestra propia historia podemos reconocer el testimonio  de otras personas que nos han llevado a Jesús, otros “mensajeros” en los que Dios nos visita y acompaña en el compromiso por el reino, dándonos su luz y su energía.

29 septiembre 2020

 

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