DE CAMINO

Juan 15,1-8

También hoy la liturgia nos presenta la celebración de otra gran mujer: Sta. Brígida, Patrona de Europa. Fue una santa viajera. Desde su Suecia natal, peregrinó a Compostela, a Roma y a Tierra Santa, los tres lugares de referencia religiosa en el Medioevo. Nacida en Suecia, contrajo matrimonio con el noble Ulfo, de quien tuvo ocho hijos, a todos los cuales educó cuidadosamente, y consiguió al mismo tiempo, con sus consejos y su ejemplo, que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto éste, peregrinó a muchos santuarios, y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma, tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Fundó la Orden del Santísimo Salvador.

Habló a las autoridades civiles y eclesiásticas. Fustigó la corrupción. Nadie, ni siquiera el Papa, se vio libre de sus admoniciones. Pero su unión a Jesús, fue y es la garantía de su fruto abundante. Tal vez, por esto, la liturgia ha escogido el evangelio de “la vid verdadera”.

Esta imagen de la vid no evoca una estampa bucólica del campo, es una fórmula de presentación, de identificación: Jesús realiza lo que esta imagen significa, Él es la vid verdadera. “Así seréis discípulo míos”.

San Juan insiste en el término ‘permanecer’, que aparece varias veces en el fragmento de hoy. “Permaneced en mí y Yo en vosotros”. Jesús afirma “Yo soy la vid verdadera”, es el nuevo Israel en oposición al Antiguo, que no ha dado los frutos esperados. “Quien permanece en Mí y yo en Él, dará mucho fruto”.

Como el papa Francisco recuerda frecuentemente a quienes se plantean seguir a Jesús, la perseverancia y la constancia, el permanecer, tienen una trascendencia de la que no podemos prescindir, pues “el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante”

¿Qué quiere decir “dar fruto abundante”? La permanencia se muestra dinámica, fructificando. Por una parte, los discípulos deben hacerlo viviendo el amor fraterno, ser “una sola cosa”. Y, por otra, los discípulos deben comprometerse en la misión, tal como el mismo Jesús declara: “para que el mundo crea”

Permanecer en su Palabra es la garantía de nuestra fidelidad, que no se apoya en nuestras propias fuerzas, sino en la del Dios que no sostiene.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s