CAMINANDO

Mateo 6,1-6.16-18

. Uno de los peligros que nos ofrece la sociedad moderna es la superficialidad, el Papa lo llama “la mundanidad”. Se vive de ilusión y de fantasía, y muchas veces se pinta la realidad para aparentar lo que no se es. Hemos hecho de la vida una apariencia, y, a veces, por intereses políticos o de otro tipo, damos vuelta a la realidad.

Jesús hoy nos invita a vivir la sinceridad y, a que miremos en lo profundo de nuestro corazón. Lo importante es lo que Dios ve: el interior de cada persona.

. Por eso nos llama a discernir el modo de vivir nuestra práctica religiosa. La limosna, la oración y el ayuno eran los pilares de la religiosidad judía. Y las personas religiosas del tiempo de Jesús habían rodeado estas prácticas de cierta vistosidad, y hasta hipocresía.

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. La oración ritual era una práctica obligatoria para todos, y los fariseos, sacerdotes y escribas la hacían en público. La limosna era otra de las prácticas más valoradas, y publicarla era otro modo de parecer mejores. Lo mismo hacían con el ayuno, si estaba mandado hacerlo un día a la semana, ellos lo hacían dos días.

. Jesús advierte a sus discípulos del peligro que se corre de vivir de modo superficial e hipócrita las prácticas religiosas. Es una fuerte crítica a una religión vacía de contenido y convertida en meros ritos rutinarios.

. Frente a esta religiosidad vacía y para ser vistos, Jesús nos propone una práctica religiosa auténtica: entrar en nosotros mismos, en ese espacio que no está al alcance de los demás, en el que permitimos entrar solo a Dios, “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos”.“

. Nos propone vivir con autenticidad nuestra religiosidad. Es una invitación a purificar toda práctica religiosa, y establece un principio general: las obras de piedad no deben practicarse para ganar prestigio ante los demás.

Es el eterno problema del fariseísmo, enfermedad que puede atacar a todos, pero que se ceba especialmente en las gentes de Iglesia. Vendría bien preguntarnos ¿Qué es lo que mueve mi práctica religiosa? ¿Pongo el amor a Dios y su Reino como el fin y el motivo de mis acciones?

Vamos a pedir que nuestra vida de fe sea auténtica, vivida con sencillez, y así anunciemos la Buena Noticia de Jesús.

17 junio 2020

 

 

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