CAMINANDO

Mateo 5,27-32

. Seguimos escuchando el Sermón del Monte, Jesús invita a sus seguidores a poner en práctica la utopía del amor evangélico como humilde levadura que producirá el cambio. Y lo explica con algunos puntos significativos: hoy los del adulterio y el divorcio.

. Hablando del adulterio, Jesús afirma la plena fidelidad conyugal en el amor. Es inmoral no sólo el adulterio consumado, sino también el deseo, el adulterio del corazón; para Jesús el deseo  equivale a la acción. “El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. El salto que da Jesús de los hechos consumados a las actitudes es de máxima importancia en la vida espiritual; no basta con evitar una acción mala, hay que evitar la misma actitud interior de la que el acto sale.

. El radicalismo de la enseñanza de Jesús queda patente en la exageración “Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo”. Y lo mismo “Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala”. Esta exageración semita solo pretende subrayar la radicalidad y la contundencia con que hay actuar, cuando los sentidos arrastran hacia un placer desordenado que puede destruir.

. Respecto del divorcio, afirma la indisolubilidad del vínculo matrimonial. “Si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio”. Con ello, reinterpreta y mejora la ley mosaica de manera sorprendente: apoya la dignidad de la mujer y defiende el vínculo matrimonial, no como un derecho del uno sobre la otra, sino como unidad original y responsable entre hombre y mujer.

. Jesús quiere mostrarnos que el seguimiento evangélico no se limita a un código de preceptos. Toda nuestra vida, animada por la fe, ha de ser respuesta personal y libre al don del amor de Dios, manifestado en Cristo. El objetivo fundamental es hacernos hijos libres de Dios y no esclavos de la letra muerta. “Cristo nos ha liberado para vivir en libertad” (Gál. 5,1), dirá san Pablo.

¿Cómo vivimos esta “libertad”? Nuestra vida “religiosa” ¿nos ata, nos obliga a unas prácticas o devociones, o nos ilusiona, nos ayuda a vivir la alegría de la fe?

12 junio 2020

 

 

 

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